Redención: Ep.2
"La oportunidad hace al maestro, o al delincuente o a la libertad".
Reflexionar. Nuestro tiempo ya casi ha desterrado esta palabra, más bien su acto, por inconveniente y como debilidad por parte de quien la practica. Qué pena. No le damos dos vueltas a nada, no le dedicamos el tiempo. Si noto que la energía se me escapa o que el cerebro se me afloja, es una señal clara de que estoy cayendo demasiado hondo en la tierra de los recuerdos. Cuando empiezo a sentir un acelerón, esa es mi cuerda de salvamento para seguir adelante.
Kahneman cuenta que descubrió algo esencial mientras corría por el campus: al correr no podía pensar en nada más. Es la forman en que vivimos ahora. Corremos sin tiempo para detenernos a pensar. Cada día trae una novedad, una alarma distinta. Lo del ayer caduca al instante. Vivimos reaccionando, solo respondiendo. No se hacen preguntas. No veo que haya un pensamiento a largo plazo. Y me gustaría en este punto pedir algo sencillo: futuro. La vida se compone exactamente de eso, de ilusiones de futuro. No se puede vivir sin un horizonte de expectativas personales y colectivas. El grupo hace a la persona, y la persona hace al grupo. Es precisamente ese horizonte el que estamos perdiendo.
Hay un momento en que eso que narramos, que retratamos con la cámara, nos atrapa y forma parte de nosotros. No podemos ser turistas emocionales si queremos contar bien la realidad. Es importante recordar el impacto emocional que tienen los recuerdos, la primera vez que te enfrentas a ellos. Conviene tomar decisiones narrativas y formales a partir de esas primeras emociones y esos recuerdos.
La paciencia no está de moda. Resulta insoportable la espera, el aplazar la gratificación o la consecución del objetivo deseado. El concepto de paciencia no se limita a la intolerable espera, sino también a la reacción adecuada y constructiva ante alguna frustración o contratiempo.
La palabra "paciencia" tiene su raíz en la latina "patientia", que deriva del verbo "patior" que significa sufrir, aguantar. Saber hacerlo, nos hace sentirnos bien de verdad y crecer como personas. Porque demorar la gratificación lleva a una gratificación posterior mas plena y duradera.
En situaciones de urgencia, lo que necesitamos es tiempo, dedicarnos a prácticas pausadas y contemplativas que fomentan la atención plena y proponen otra temporalidad que no compite con la del reloj. El reloj del día a día, el reloj que marca el ritmo en carrera, el reloj de la vida.
En la mitología, Penélope encarna esa espera activa: cada noche teje y desteje el sudario de Laertes. Ese gesto no es pasivo, si no su manera de resistir el paso del tiempo y mantener viva la posibilidad del reencuentro con Ulises. Ocurre lo mismo con la escritura, con el trabajo bien hecho, del tipo que sea. Cocinar a fuego lento, e ir saboreando cómo cambia la textura, cómo evoluciona(mos). Eso también es narrar, es elaborar y es sostener. Es preservar un ideal, un tono, una latencia. Un replanteamiento.
Semanas 3-4
Semana 8-14 diciembre:
- 120km carrera a pie (+2000m)
- 90' gimnasio
- 90' bicicleta
- 1h elíptica
- 130km carrera a pie (+1500m)
- 2:15h gimnasio
- 45' bicicleta
- 1:15h elíptica
Respecto al futuro, siempre a mano: ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué quiero hacer mañana, el mes que viene y el año próximo? Los entrenamientos del pasado dicen que todos fueron reales, un instante, y que ahora viven en esa pausa compartida, en esa duda suspendida en el aire.
"Cuando tienes que pensar con fuerza algo, debes procesar su significado, que no solo es un conjuntos de palabras. El hecho de escribirlo lo coloca en tu cerebro, hace que lo retengas".
En este sentido, soy un entusiasta de los mejores. Como un buen amigo me dice "cuanto te da por algo..." Y así es, cuando algo se me pone entre ceja y ceja me empapo ello, busco a sus referentes e intento comprenderlos. Aquellos que han demostrado que los seres humanos somos capaces de proezas inauditas, que nos han enseñado de qué pasta estamos hechos y nos han ayudado a vivir más, o por lo menos a ratos, mejor. De una manera más rica, más compleja y más intensa; aquellos que nos consuelan de nuestra propia mediocridad y nuestras limitaciones y nuestra negligencia y nos permiten aspirar a la mejor versión de nosotros mismos, que es lo máximo a lo que podemos aspirar. Y para ello, necesitamos futuro donde materializarlo, presente donde crearlo, y paciencia para aguantar y ver al sol salir en dicho horizonte.
Aun quedan amaneceres por disfrutar, atardecer de los que aprender.
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