Ep.5 Redención: semanas clave
Desde que me propuse dedicarme a las cosas que me gustaban, viví en un mar de dudas. Aunque me sentía bien, seguía siendo extraño, impostor de mí mismo. Pero he decidido no renunciar.
Cualquier noción de calma cuenta hoy con enemigos. Con nuestros enemigos. Primero cedemos a la memoria, luego a la concentración y al final cedemos a la curiosidad y al deseo. Decía Schopenhauer que no hay peor tortura que el ruido para el intelecto. Todo lo que quitamos al silencio es terreno que dejamos libre para lo peor de nosotros mismos.
Junto a la culpa y la vergüenza suele coexistir la ambivalencia emocional. Podemos pasar entre emociones fuertes de amor o alegría que se experimentan en forma de profunda tristeza. Tiene que ver con todas esas preguntas que no nos somos capaces de responder. Con las dudas y los " y si..." o con la simple dificultad de encontrar una explicación racional a algo que igual no la tiene.
¿Esto como se afronta? siempre con imperfección y haciéndolo lo mejor que puedes. Para mi, la pregunta está siendo: ¿Cuál es el camino del que me voy a arrepentir menos? Prefiero hacer algo y equivocarme que no hacer lo suficiente. Porque equivocarse puede significar y verse cuando no hay vuelta atrás. Y en ocasiones, llegas a tener miedo de tu propio listón. Pero cada aventura merece su objetivo. Con esta quiero rendir homenaje a Barcelona, y a mí. Creo que me sentí corredor de verdad cuando por vez primera intenté preparar su maratón. Si lo consigo, objetivo cumplido. Es una búsqueda de luz. Soltar completamente la imaginación, con la experiencia previa de una maratón ya se a que me enfrento. No se las interpretaciones que tendrá, pero me da pie a muchas mas que la anterior, ya que aquella estaba sujeta a una historia que no me podía saltar, a la prudencia y al bien hacer.
Poco se reivindica ya el suspiro acompañando a un pensamiento. Una fuerza mayor que nos sienta a reflexionar. Nos invita a observar nuestra propia obra de teatro.
Las horas solo jugando con la voz interior. Es una relación hermosa. Si no la sientes durante una temporada larga, la echas mucho de menos. Pero por otra parte puede ser una relación angustiosa. En los momentos de mas sufrimiento, incluso un tormento. En días así, el tormento se extiende por delante de nosotros verdaderamente cuesta arriba. La buena noticia es que, se trata de un desencanto pasajero. Porque somos capaces de volver a sentirnos bien. El cuerpo humano no parece estar hecho para un constante sufrimiento, y busca la belleza incluso en lo mas tenebroso. Con voluntad y algo de suerte la realidad vuelve a abrirse paso y a ofrecernos sus posibilidades y un apetecible futuro por descubrir.
Semana 19-25 enero:
- 126km carrera a pie (+1000m)
- 1:45h gimnasio
- 10km paseo
- 3h elíptica
- 173km carrera a pie (+1300m)
- 2:15h gimnasio
- 175km carrera a pie (+1300m)
- 1:30h gimnasio
- 1h elíptica
- 140km carrera a pie (+900m)
- 2h gimnasio
- 25km paseo
- 1:30h elíptica
- 5x3100m. El ritmo esperado de maratón sin ir más rápido ni mas despacio. La proyección a ese ritmo, es de 2:25:34. Es comerle un buen trozo a mi marca anterior, por lo que prefiero ir con margen. Entrenar para ese ritmo, y ver en carrera qué ocurre. Es un ritmo exigente, pero poder sacar los entrenamientos en semanas de carga me da confianza para pensar que cuando esté descansado.
- largo de 35km. Para acabar una semana de 170km. lo dividí en 90' a 4'x/km, seguido de 20' a 3:50 y 3km entorno a 3:30 para acabar. Quitando una ampolla que me salió al final del entrenamiento, la verdad que fue un gustazo poder hacer esta sesión. 6 semanas antes del día D.
- 15x1000m. En este caso, 15 miles a ritmo algo mas rápido que el ritmo de maratón. empezando a 3:25 e ir progresando hasta los últimos dos a 3:20. La sensación al terminar fue de poder hacer más, no acabé exhausto. Ese mismo día, por la tarde, 17km suaves. Por lo que como en cada una de las preparaciones he hecho, por lo menos un día de mas de 40km.
Esta obra está en su zenit, 5 semanas quedan para su culmen. La obra va cogiendo forma, los personajes van entrando en la trama, y por el momento no parece que el argumento vaya a tener giros de guion. Habrá que observar desde el gallinero. Habrá que disfrutarlo desde primera lineal. Escribir te permite despegarte de un mundo extraño para crear otro conocido, o en proceso de ser conocido, un mundo propio.
El protagonista se encuentra en este momento en el centro del escenario, con un foco de luz tenue enfocado a sus pies desnudos; todo lo demás es penumbra. Y poco a poco, comienza a iluminarse de forma paulatina, palabra a palabra, verso a verso el resto del cuerpo del actor, a la vez que este relata un poema de Borges:
"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados. Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego. Los defraudé. No fui feliz. Cumplida no fue su joven voluntad. Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías. Me legaron valor. No fui valiente. No me abandona. Siempre está a mi lado la sombra de haber sido un desdichado". Se llama remordimiento.
La luz ilumina ahora sólo el rostro el protagonista, bañado en lágrimas, que culmina: "Atrevámonos a vivir el arriesgado y hermoso juego de la vida, el aquí y el ahora, el mandato animal del regocijo
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